lunes, 25 de abril de 2011

LA VERDURA, UN ALIMENTO IMPRESCINDIBLE


Hoy en día, en miles de artículos sobre nuestra salud, que podemos leer en diversas publicaciones, encontramos defensores a ultranza de las verduras y las frutas. 
¿Es realmente más sano tomar más verduras en nuestras comidas? Un menú equilibrado exige verduras, y no solamente como decoración o guarnición. En una sociedad como la nuestra, cada vez más sedentaria, comer verduras aporta una respuesta válida a las preocupaciones que podamos tener con respecto a nuestra salud: con pocas calorías, son, sin embargo, ricas en vitaminas, minerales, fibras, micronutrientes y otros elementos protectores por naturaleza. Por ejemplo, el ajo y la cebolla, tan presentes en nuestra cocina, son beneficiosos para el sistema cardiovascular.
Servir en nuestros platos verduras es proporcionar a nuestro organismo la regeneración de las células, tener la sangre en su grado óptimo de fluidez... Visto lo beneficiosas que resultan para nuestra salud, las verduras son algo más que una moda pasajera; seguro que es una tendencia lenta que va a acentuarse e instalarse en nuestras vidas. Por eso, creemos que serán el alimento del siglo XXI.
Si con el calor apetecen menos las verduras guisadas, no hay excusa: siempre se pueden tomar crudas o en forma de zumos. Será beber salud. Tenga, no obstante, unas precauciones mínimas y lávelas en agua con unas gotas de lejía, lavándolas después con abundante agua.
Entre los zumos de verduras recomendables está el de zanahorias, al que casi podríamos denominar el zumo por excelencia: rico en protovitaminas A o betacarotenos, contiene también vitaminas B1 y B2, C e hierro, por lo que es recomendable para las afecciones en la piel, para la vista y como protector del cáncer. Gracias a la fibra que contiene, sirve también para regular nuestro tránsito intestinal. El de tomate, rico en vitaminas A, B y C, resulta beneficioso para el intestino, la piel y la vista; al ser pobre en sodio, resulta útil en la dieta de personas con problemas de hipertensión.
Hay otros menos habituales, pero también muy beneficiosos, como el de alcachofas, que resulta rico en insulina, que protege nuestro hígado y favorece la secreción de la bilis, por lo que resulta muy recomendable para personas con problemas hepáticos.
El de lechuga, al contener lacturerina, a la que se le atribuyen propiedades ligeramente hipnóticas, se recomienda para combatir el insomnio y el mal aliento, además de ayudar a digerir mejor.
Así podríamos hablar de muchas verduras, cada una con sus propiedades. Lo mejor es variarlas, y si tiene la impresión de que con alguna de ellas no obtendrá mucho jugo, mezcle varias.
Vemos, por tanto, que el consumo regular de hortalizas y verduras nos provee de sustancias beneficiosas no sólo para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, sino también para prevenir algunas enfermedades crónicas.
Aprovechemos que estos ingredientes forman parte de nuestro acervo gastronómico de la cocina mediterránea e incluyámoslos en nuestra dieta para así ayudar a preservar nuestra salud.

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